Uso de Razón

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Ricardo García Damborenea escribió una obra extraordinaria. Uso de razón.

En mis conversaciones con creyentes, muchas veces siento como que nos dirigiéramos a calles cortadas sin haber dialogado del tema iniciado. Las conversaciones parten de un punto concreto y se dispersa hacia cuestiones menores o vacías de contenido. Así que aprovecho mi espacio para dar cabida a algo que considero esencial: la razón aplicada a la dialéctica. Dado que Ricardo García Damborenea no tiene inconveniente en la difusión de su obra, aprovecho esto para darla un hueco importante en mi blog.

Esta obra se ocupa de la razón en la dialéctica tal y como se emplea en la calle, en casa, en la radio o la publicidad, escenarios que comparten el mismo lenguaje, los mismos sobreentendidos, y donde los argumentos se trasmiten principalmente de viva voz.

razón

Somos consumidores de argumentos, propios o ajenos, que nos sirvan para resolver problemas o tomar decisiones. Razonar, persuadir o deliberar, ocupan la parte principal de nuestro tiempo, tanto si cuestionamos la moralidad de una guerra como si discutimos sobre el fútbol dominical.

Si razonar es importante, se debería razonar bien, pero no ocurre así. Nuestra argumentación se caracteriza por la inseguridad. Lo llamativo es que no somos conscientes de la ilógica que muestran nuestras propias conversaciones. Y lo curioso es que nos creemos perfectos argumentadores y señalamos a los otros a la hora de culpar de la falta de entendimiento.

Mi propósito es el de despejar las brumas, precisar conceptos, y mostrar los errores más frecuentes en nuestra forma de razonar. No me refiero al formalismo de la lógica académica, sino de la lógica doméstica que utilizamos todos cada día.

El razonamiento no requiere mucho aprendizaje. Todo el mundo sabe argumentar mejor o peor. Cualquier niño de diez años respeta los principios elementales de la lógica sin que se los explique nadie; sabe cómo sostener su razón y utiliza los mismos recursos argumentales que un adulto: un ejemplo, un precedente, una hipótesis, una autoridad, una norma, etc. Fundamenta sus razones en lo justo, lo útil, lo conveniente, lo cierto, lo probable…; es decir, maneja el mismo repertorio lógico que utilizará durante toda su vida.

Aprendemos a razonar y a hablar de la misma forma: por imitación. Según nuestra experiencia personal mejoramos nuestra capacidad, en mayor o menor grado. Si hay algo que podemos hacer bien o mal, bueno es conocer la manera de hacerlo bien.

ESTA ES LA CUESTIÓN

 

 

 

LOS CAUCES DEL RAZONAMIENTO

 

 

 

ARGUMENTOS

 

 

 

DICCIONARIO DE FALACIAS

 

 

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Ricardo García Damborenea

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