Divino Placebo

1. m. Med. Sustancia que, careciendo por sí misma de acción terapéutica, produce algún efecto curativo en el enfermo, si este la recibe convencido de que esa sustancia posee realmente tal acción.

- Placebo, del latín placēre

E sta bien pudiera ser la definición aplicable a la idea de Dios

No cuestiono que la idea de Dios sea algo vital para las personas, cierto para otras y una vía de escape segura donde agarrarse para otras. Les supone la respuesta a todas las preguntas que les es muy difícil responder y, ante el desconocimiento, no se plantean otra contestación que la que han mamado desde su más tierna infancia, o asumido en momentos bajos en su estado psicológico.

El placebo de dios ya se utiliza desde el primer momento en la vida de una persona y lo tendrá hasta su muerte teniéndolo con la intención de dar un sentido a sus miedos y sus inseguridades.

Dios, los dioses, lo divino se convierte, así, en ese gran ungüento que cura los bajones morales, la autoestima y los miedos transcendentales, así como la explicación a los acontecimientos desgraciados o no, intentando dar un sentido a todo ello. Da igual que Dios sea aceite y limón…

Desde niños ya nos están inyectando en vena en qué comunidad residimos y nos plantean cuestiones que se dan por asumidas y no se cuestionan.

Existe en todas las culturas en general unas fechas determinadas: unos Reyes Magos para unos, un gnomo enorme, rojo y gordo para otros y, según las respectivas regiones y países una serie de personajes que regalan juguetes y todo lo que los pequeños puedan imaginar para complacer sus necesidades de juego.

Utilizamos el convenio colectivo de usar “esa mentira” con los pequeños para avivar su imaginación y su ilusión en esas fechas. Yo no digo que esté mal… para nada… bien que me lo pasaba yo en su momento. Lo que quiero hacer resaltar es el siguiente hecho:

¿Se imaginan que preguntáramos a un hombre (o mujer) de 42 años qué le han traído los reyes? Y él lleno de ilusión nos diga: “Muchas cosas, que bien, y además pusimos un vaso de licor y unos polvorones y se los comieron… además los camellos comieron la alfalfa que les pusimos”

Ante esta contestación ya nos pudiera mosquear algo… ¿porqué? Porque no es normal que una persona a los 42 años siga pensando que exista alguno de los diversos personajes que tienen dádivas tan opulentas.

  • ¿Esta persona no ha notado que las jugueterías están llenas de padres mirando qué regalar a sus hijos y los jugueteros tan contentos?¿Porqué están tan contentos si los juguetes se los van a regalar esos personajes misteriosos?
  • Logísticamente hablando. ¿No ve que es imposible que en una sola noche se pueda repartir tan ingente cantidad de regalos para disfrute de la chiquillería?

Sin embargo en TV, radio, familiares, amigos, etc… cuando se ve a un niño pequeño se “presume” que aún pueda creer en esos seres mágicos y “se sigue el rollo”… pero no para un tío de 42 años. Si esto fuera así, a este personaje se le calificaría como:

“ESTE TIO ES UN TARADO”

¿Comprenden entonces qué opino yo cuando alguien me dice: “Creo en Dios”?

En este blog iré exponiendo ideas, reflexiones, aportaciones y acontecimientos en los que ese “Divino Placebo” aparece con todas sus consecuencias. Así que los lectores de este, mi blog podrían encajar en alguno de estas situaciones:

  • Los que ya comparten conmigo esta realidad y podemos tener un espacio común.
  • Los que tienen dudas de si este Placebo funciona, podrán comprobar la composición del engaño.
  • Los que creen que ese Placebo cura, pueden dejar de leer en este punto. Pero si continúan con la lectura que sepan que hay quienes no hemos caído en el engaño.

Divino Placebo… Divino engaño.

Al fin y al cabo creo que lo realmente importante es ser buena persona. Eso es lo que querría el supuesto dios al fin y al cabo ¿no?

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